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La escombrera: elemento del paisaje minero. A propósito de la de Reicastro

Domingo, 20 de Marzo de 2016 La escombrera: elemento del paisaje minero. A propósito de la de Reicastro

La Escombrera de Reicastro es una publicación interesante de un autor experto en el paisaje minero, quien nos habla de un aspecto muy poco estudiado de la extracción aunque este elemento aparezca en cualquier espacio relacionado con la extracción de minerales. No ha sido atractivo a la investigación y requiere un mayor conocimiento.

 La Escombrera de Reicastro es un libro escrito en 2005 y editado por HUNOSA cuyo autor es Manuel Maurín Álvarez, experto profesor titular del Área de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Oviedo. Maurín es también autor de múltiples estudios sobre Asturias, entre los que se incluyen algunos relacionados con las cuencas mineras como Huella, memoria y patrimonio territorial de la minería española. Una síntesis cartográfica o Industria y medio ambiente en Mieres.

Como bien se dice en la introducción de este libro existen múltiples publicaciones acerca de la explotación, el transporte y otros aspectos del mineral y de las regiones mineras, pero apenas se ha escrito sobre las escombreras, un elemento tan necesario y presente en el paisaje industrial como los castilletes o las barriadas obreras. Quizá hayan ido adquiriendo cierta importancia con el tiempo, cuando fue necesario reutilizarlas o cuando, debido a la desaparición de las minas, fueron quedando como testigos de lo que había significado la extracción de carbón en una zona. Forman parte del paisaje aunque suelan pasar desapercibidas, integradas como están en él desde hace décadas.

La elegida para ilustrar la importancia de las escombreras en este caso es la de Reicastro (Mieres), puesto que reúne una serie de cualidades que el autor considera esenciales para ello, como su tamaño (más de cinco millones de metros cúbicos de estériles) o su localización, cercana a la orilla del río Caudal, en una zona bien visible, así como su antigüedad que la vincula al origen de la industrialización regional.

Ubicación de la escombrera de Reicastro. Imagen del libro La Escombrera de Reicastro

Reicastro empieza a vincularse a la minería ya en el año 1867 cuando Vicente Fernández inicia el laboreo en el Coto Paz de Figaredo. Como bien se explica en el trabajo que reseñamos, en aquel momento el carbón se trasladaba en carros, pero una parte se depositaba en la zona de Reicastro para poder producir allí mismo el coque que se utilizaba en la Fábrica de Cañones de Trubia.

Con la llegada del Ferrocarril del Norte en el año 1884 se hizo necesario enlazar las minas con el principal medio de transporte de la zona, que se ubicaba en la margen derecha del río Caudal, lo que privilegió a los emplazamientos de esta zona, como era la Vega de Reicastro. Esto conllevó, diez años después, que Reicastro se convirtiese en punto de salida de los carbones que venían del valle de Turón por lo que cerca de estos terrenos se levantaron edificaciones relacionadas con el mundo de la minería, como coquerías, lavaderos e incluso viviendas para obreros.

Pero en estos momentos Reicastro todavía no está convertido en una escombrera. Esto se debe principalmente a que durante el siglo XIX y principios del XX la mayoría de las minas se ubicaban en la montaña y parte de los estériles aún eran útiles o se depositaban cerca de la bocamina. Pero a partir de los años veinte, y sobre todo de los cuarenta, se comenzaron a abandonar las minas de montaña en favor de los pozos verticales en los valles, momento en el que comienzan a aparecer las grandes escombreras debido al aumento de producción, pero también a las restricciones de vertido.

La escombrera de Reicastro en los años 80. Imagen de elblogdelmierense.blogspot.com.es

La fecha oficialmente admitida para el origen de la escombrera de Reicastro es el año 1940, aunque se sabe que empezaron a llegar escombros ya en el año 1934. El funcionamiento de esta escombrera aumentó el desarrollo de las actividades relacionadas con la minería que existían previamente a sus alrededores, sobre todo las del relavado de escombros.

Las escombreras se mantuvieron en pleno funcionamiento hasta los años sesenta cuando se inició el declive de la minería, y estos vertederos ya no tenían capacidad para más material. Aun así, la escombrera de Reicastro aguantó en funcionamiento hasta el año 1974 cuando definitivamente se paralizó el vertido de escombros.

Desde el año 2012 la escombrera se encuentra urbanizada, a la espera de que HUNOSA encuentre alguna función para ella, ya que cuando comenzaron las obras, en torno al año 2002 se pretendía que llegase a ser uno de los mejores polígonos industriales de Asturias, algo que, por el momento, no se ha podido conseguir.

La escombrera de Reicastro. Imagen de www.mineriaypaisaje.com

Este libro nos deja ver la importancia de unos espacios que, aunque parecen simples vertederos donde se depositaban los restos del carbón que no eran necesarios, fueron necesarios para el desarrollo de la minería en Asturias, llegando a contar la región con unas sesenta grandes escombreras entre los años 40 y 60 del pasado siglo. Todo esto nos lleva a recapacitar sobre la relevancia que tiene cada una de las partes que formaban la industria de extracción de carbón en nuestra región.

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