Estás en: Inicio > Noticias > El cementerio protestante o “cementerio de los franceses” de Mieres

Actualidad

El cementerio protestante o “cementerio de los franceses” de Mieres

Sábado, 29 de Agosto de 2015 El cementerio protestante  o “cementerio de los franceses” de Mieres

A principios del mes de agosto daban comienzo en La Rebollá, Mieres, de la mano de la Sección de Arqueología Industrial de la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara, los trabajos de limpieza y adecuación del cementerio protestante, que alberga la tumba de Numa Guilhou, con la idea de incluirlo en las rutas museísticas del concejo.

El cementerio protestante de Mieres, más concretamente calvinista, ubicado en El Cantu la Escrita en la parroquia de La Rebollá, presentaba en los últimos años una imagen de dejadez y abandono debido a la falta de mantenimiento. Situado en la margen derecha de la carretera N-630, a dos kilómetros de la capital del concejo, donde se encontraba Fábrica de Mieres, plásticos y basuras se acumulaban en su entorno, ocultos además por una espesa maleza que invadía el recinto por los cuatro costados, hasta el punto de impedir el acceso al interior. Esa situación al margen de la carretera ocasionó que debido a las obras de la misma, se dañaran también los pilares de cierre del recinto y las cadenas. 

Tras un estudio previo realizado por Rolando Díez (autor junto a Félix Martín del libro "Desarrollo industrial de Mieres en la segunda mitad del s.XIX") y tras contar con el permiso de Alejandro Pidal, descendiente de Numa Guilhou  cuya tumba preside el campo santo, la Sección de Arqueología de la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara, inició el pasado 7 de agosto de manera altruista y con herramientas aportadas por el Ayuntamiento de Mieres, las labores de limpieza y rehabilitación del cementerio, con la intención de incluirlo en las rutas museísticas del concejo, adecuándose también una senda que discurre en zig-zag desde lo alto del barrio de Les Pieces, donde residían los ingenieros de la Fábrica de Mieres, la gran empresa minero-siderúrgica que nació en 1948.

Voluntarios de la Sección de Arqueología de la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara que están llevando a cabo las labores de rehabilitación, ante el acceso al cementerio.

Este conjunto funerario acoge la tumba de Numa Guilhou (1814-1890), fundador de la fábrica y uno de los artífices del despegue minero e industrial de la región en el siglo XIX. Jean Antoine Numa Guilhou fue un empresario francés, nacido en la localidad de Mazamet. Desde joven trabajó en el negocio familiar de comercio de lana, pero desarrolló la mayor parte de su vida profesional en Asturias.

Su labor industrial en Asturias comienza en 1857, cuando compra la Compagnie Minière et Métallurgique des Asturies, constituida el 25 de junio de 1853 en París, sucesora de la Asturian Mining Company de capital inglés. La empresa, controlada por el grupo Riánsares y dirigida por Grimaldi y Lillo, fue propietaria de la Fábrica de fundición de Mieres y de explotaciones mineras lo que provocará que el concejo pase de una economía predominantemente agraria y ganadera a ser uno de los principales centros industriales de la época, provocando a su vez grandes cambios políticos y sociales. Es en 1861 cuando funda la sociedad Houillere et Metallurgique des Asturies, con un capital social de 8 millones de francos. Esta sociedad es producto de la fusión de la Compagnie Minière et Métallurgique des Asturies con la fábrica de aceros de Villallana y de las minas en Langreo, adquiridas al duque de Riánsares por 10.450.000 reales.

Retrato en formato grabado de Numa Guilhou. 

Los problemas de logística y comunicaciones hacen que el grupo de empresas fracasen y se presente su liquidación. Numa Guilhou vuelve a Francia y realiza una subasta pública en París en 1870. (Para saber más sobre Numa Guilhou y sus negocios podéis consultar este enlace)

Guilhou regresa posteriormente a su residencia en Mieres para gestionar él mismo la fábrica, para lo que contrata al ingeniero catalán Jerónimo Ibrán en 1873, que renueva las instalaciones, crea nuevos talleres y pone gran interés en la formación técnica y profesional de los trabajadores. A la muerte de Numa Guilhou, el 22 de octubre de 1890, la fábrica ya era uno de los principales centros industriales de Asturias, gracias, en parte, a la demanda de hierro para la construcción del ferrocarril entre Lena y Gijón (inaugurado en 1874). 

Tumba de Numa Guilhou que actualmente se está rehabilitando. Fotografía tomada por Rolando Díez el pasado mes.

Sobre la muerte de Numa Guilhou y su entierro, nos habla el historiador y columnista, tanta veces mencionado en este espacio Ernesto Burgos en el álbum de fiestas de San Bartolomé de Baiña del año 2002. Ésta se habría producido en su casa de El Padrún, desde donde controlaba el movimiento de sus instalaciones fabriles, por neumonía. Cuenta además cómo su entierro fue pospuesto varios días para que pudieran asistir a despedir a Guilhou las más destacadas figuras y empresarios del panorama industrial, por lo que el cadáver tuvo que ser embalsamado. 

Además de la tumba de Numa Guilhou, el pequeño cementerio acoge otra serie de enterramientos más antiguos.  La relación de enterramientos es la siguiente:

"Santiago Guilhou, padre de Numa, fallecido el 29 de septiembre de 1875; el propio Numa, quince años más tarde; una asistenta francesa; madame Medley y su hermana soltera; otra pareja de alemanes" y dos tumbas desconocidas en principio e identificadas en el croquis que tenéis a continuación con los números 1 y 2.

Croquis del cementerio facilitado por Rolando Díez con algunos de los enterramientos identificados.

A día de hoy y gracias a un documento notarial aportado por Rolando Díez, tenemos constancia de que con anterioridad, había sido enterrada en ese mismo cementerio doña Isabel Pool (tumba nº2) , esposa de Thomas Pool, de religión evangélica, fallecida en la Fábrica Nacional de Trubia, el día 30 de junio de 1860.

Sobre este enterramiento, el investigador Ernesto Burgos publica un artículo febrero de 2012,  en el que nos aclara, que en realidad la difunta, escocesa, se llamaba Eliza y junto a su marido, el ingeniero Thomas Pool, habían llegado a Asturias en agosto de 1948, junto a otros ingenieros ingleses de la mano de Francisco de Antonio Elorza, para lograr que se encendiese el primer horno de la Fábrica de Trubia. 

Además de su valor artístico y por supuesto su valor histórico, el hecho de que sea  uno de los escasos cementerios cristianos de confesión no católica existentes en Asturias, hace que el cementerio protestante, o mal llamado “cementerio de los franceses”, sea un lugar especial que en muy poco tiempo estará recuperado y de nuevo en condiciones de ser visitado.

Aspecto del cementerio hacia 2005 antes de que fuera abandonado y cubierto por la maleza.

Para saber más sobre la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara, sus colaboradores y su labor, además de su página web, podéis consultar los siguientes enlaces: 12, 3.

 

 

Buscador

Utiliza el buscador para realizar una búsqueda en nuestro histórico de noticias:

calendar
calendar
rss