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El Molín de Adela (Aller)

Sábado, 12 de Abril de 2014 El Molín de Adela (Aller)

El “molín de Adela”, hoy musealizado, nos ofrece la oportunidad de visitar un antiguo molino del concejo de Aller, completamente restaurado y en perfecto estado de servicio, por lo que nos permite conocer su funcionamiento y acercarnos al modo de vida de nuestros bisabuelos.

La primera referencia escrita que conocemos del molino es el texto de un notario, Don Justo Vigil y Álvarez. Data del año 1933, y dice:

 

"Una finca llamada El Fontán, sita en el referido lugar de Agüeria, destinada a cultivo (…) linderos (…) río negro(…). Dentro de esta finca existe un hórreo(…) y un edificio de planta baja destinado a molino, con molar harinero y rabil, que ocupa veinticinco metros cuadrados, valorado en cinco mil doscientas cinco pesetas."

Adela, “la molinera”, vivió al trabajo en el molino desde su juventud, lo que la llevó a convertir esta actividad en su profesión, rompiendo así con la tradición de que fuesen los hijos varones quienes continuaran con la labor de sus padres. En el año 1953 se casa con Silvino Cordero Rodríguez y, a partir de entonces, compartirá con él esta responsabilidad, ocupándose ella de regentar y vigilar el funcionamiento del ingenio, mientras que su marido se encargaba de las necesarias tareas de reparación y mantenimiento.

Adela y su marido Silvino. Fotografía extraída de la página web www.molindeadela.es

El “molín” se encuentra en la orilla izquierda del Río Negro, en la localidad allerana de Agüeria. Está construido en dos niveles, de los cuales el inferior es el conocido como “infierno”, donde desemboca el salto de agua a través del saetín: este insufla el agua que impulsa los rodeznos. Una vez hecho su trabajo el agua vuelve al río a través de un amplio arco.

El molín. Fotografía extraída de la página web www.molindeadela.es

En el piso, cuya planta mide unos veinticinco metros cuadrados, se organizan dos habitaciones comunicadas, una de ellas es la sala de maquinaria y almacenamiento, mientras que la otra funciona como un pequeño portal cuyo fin era resguardar a los clientes.

El agua se recoge mediante un estanque llamado “trabancu” que remansa el agua y la dirige por un canal hacia la presa en la que hay una compuerta central y dos laterales que permiten devolver el agua al río cuando el molino no funciona o si se produjera una crecida. Además el molino cuenta con otras dependencias, como el gallinero, el palomar o el lavadero.

Presa del molín. Fotografía extraída de la página web www.molindeadela.es

Las obligadas visitas de los vecinos al “molín” hacían que éste fuese un lugar de encuentro, lo que a su vez conllevaba que fuese parada fija de artesanos itinerantes, como los afiladores o los mieleros, a la búsqueda de clientes.

La aparición de la minería a finales del siglo XIX va a influir notablemente en la actividad de este molino: aunque va a decaer la demanda para alimentación humana, la irrupción de la industria carbonera supondrá el crecimiento de la molienda de harinas para el consumo animal. Esto se debe a que la minería de estos años, aún de montaña, requería de la participación de numerosos bueyes, mulas y caballos para el transporte, tanto de la producción como de la madera o la herramienta.

La Sociedad Hullera Española contrató la molienda del cereal que precisaba en este molino, lo que aseguraba ingresos periódicos y, gracias a ellos, se pudieron llevar a cabo algunas mejoras en el molino, como por ejemplo la sustitución de las piezas originales (de madera o piedra) por otras de acero y bronce.

Pero la llegada de la minería también devino en aspectos negativo: las empresas clasificaban los carbones empleando, entre otros sistemas, las aguas del río, y utilizaban sus orillas como escombreras, lo que conllevó la contaminación de las aguas que abastecían al molino.

El desarrollo industrial también supuso un aumento de los controles administrativos, así como la imposición de desmesurados impuestos, lo que complicó la supervivencia de los molinos. Además, se comenzó a vender pan en los economatos, dejando de fabricarse en las casas, lo que también supuso pérdidas para el molino.

En el año 1983 Adela decide jubilarse dejando a cargo del molino a su hijo Ricardo, quien continúa hoy con el oficio, siendo el encargado de mostrar el recinto y de ofrecer las explicaciones sobre el oficio de molinero a las personas que lo visitan (escolares sobre manera). Así, desde el año 2007, el molino está incluido en la “Guía de recursos educativos” elaborada por la Conserjería de Educación del Gobierno de Asturias.

La revista “Estaferia Ayerana” dedica un reportaje al Molín de Adela en su edición número 11, de octubre del año 2013, firmado el hermano de Ricardo, Silvino Cordero Pando. Ambos están volcados en la tarea de conservar y divulgar, sin ningún ánimo de lucro, este hermoso vestigio de la extinta economía rural asturiana, implicándose en la gestión  de la Asociación Molín de Adela que ampara dicha tarea.

Portada de la revista Estaferia Ayerana

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