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¿D'ónde yes? Toponimia del Val.le de Cuna

Viernes, 1 de Febrero de 2013 ¿D'ónde yes? Toponimia del Val.le de Cuna

L.landegustio, Insierto, Vistrimir… topónimos del "Val.le de Cuna" que, a diferencia de otros como Vil.lar o El Molín -con significados de fácil deducción-, nos suponen un desafío a la hora de imaginar qué llevo a sus lugareños a bautizarlos de ese modo. Intentemos averiguar el porqué de éstos y algunos otros nombres de asentamientos en este valle.

Desde el  13 de febrero de 2009, el Ayuntamiento de Mieres, a través del decreto 9/2009 y de acuerdo con la Xunta Asesora de la Toponimia del Principáu d'Asturies, reconoce oficialmente la toponimia en asturiano, reemplazando los topónimos castellanizados  -la mayor parte de las veces, empobrecidos semánticamente o directamente carentes de significado- por aquellos nombres con los que los habitantes se refieren realmente a los lugares que ocupan y que nos revelan sus características y, a veces incluso, hasta su historia. Nombres que, en sí mismo, tienen interés, significado y riqueza patrimonial.

En Cuna, nos encontramos con un rico repertorio de topónimos que nos permiten conocer un poco mejor la esencia de este valle. Para ahondar en ello, acudiremos al tomo 46 de la estupenda colección Toponimia editada por la Academia de la Llingua Asturiana, un buen trabajo colectivo dedicado a las parroquias de Cuna y Gal.legos y a la ayuda de Julio CONCEPCIÓN SUÁREZ y su Diccionario etimológico de toponimia asturiana (Oviedo, KRK, 2007), una extensa obra que no deja ni un solo rincón del Principado sin explorar, proporcionándonos hipótesis más que aceptables sobre el origen de sus nombres.

Vista general del Val.le de Cuna. Fotografía de Roberto Álvarez Espinedo

En el caso de este topónimo, el de Cuna, Julio CONCEPCIÓN nos lo pone fácil y, como se podría adivinar, nos dice que posiblemente se trate de una metáfora ante el parecido del valle a una gran "cuna". Tampoco Gal.legos parece suponer mucha dificultad, pudiendo relacionarse habitualmente este topónimo con el establecimiento en la zona de gentes procedentes de Galicia, muchas veces artesanos. Para este caso particular, cabría pensar más bien en monjes procedentes de Samos (Lugo), tal y como cuenta una leyenda local a propósito de la casa de de Fernando y Jacoba. La cosa se complica un poco con Cenera; según este autor, podría derivar del latín caenum (cieno, fango, lodo), en alusión a un terreno ribereño, húmedo y embarrado.

Casa de Fernando y Jacoba, Gal.legos (actual Museo Etnográfico). Fotografía de Roberto Álvarez Espinedo

Tanto en El Pedroso como en El L.lerón estaríamos ante una tierra cercana a un cauce con abundancia de piedra, mientras que en Canga Fondera y Canga Cimera, lo haríamos ante el inicio y la cima, respectivamente, de una pradera estrecha y alargada entre dos peñas. L.landegustio aludiría con su componente llan- a un llano, que en este caso, como en otros recogidos por el autor, también sería límite (parroquial), mientras que –gustio, al igual que bustio, del latín burere (quemar), nos recordaría el origen de este pastizal en la quema de un matorral.

Un rincón de El Pedroso. Fotografía de Roberto Álvarez Espinedo

L.landegustio. Fotografía de Roberto Álvarez Espinedo

Insierto, del latín insertum (encajado, mezclado), probablemente nos hable de su condición de cruce de caminos, confluencia de los romeros hacia el  magnífico Santuario de los Santos Mártires de Valdecuna. No olvidemos, como nos recuerdan sus lugareños a través de la pluma de Xuan Bello en "La distancia a casa" dentro de La nieve y otros complementos circunstanciales, "qu' Enxerto ye'l nome del pueblu y un «enxirtu» la caña que se-y amesta a una manzanal".

Vista de Insierto desde Sobrobio. Fotografía de Roberto Álvarez Espinedo

Sobre Vistrimir nos cuenta Julio CONCEPCIÓN que tal vez se trate de la combinación de villam con un antropónimo latino del tipo Trasmirus o Trastemirus. Pero tampoco hay que descartar que vis- nos indique, como sucedería en otros topónimos de la misma raíz, su localización privilegiada dominando este hermoso valle.

Vistrimir. Fotografía de Roberto Álvarez Espinedo

Una vez más, comprendemos cómo el patrimonio es algo tan rico, variado como inasible en ocasiones: el legado inmaterial de los nombres tradicionales, de la toponimia como acervo cultural, se restituye poco a poco con el reconocimiento, legal, de su condición oficial para nombrar lo que nos rodea. Nuestra tierra.

 

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